Un martes verde ¿para qué?

 «Un martes verde ¿para qué? Para empezar. Un martes es un punto de partida. Para saber que es posible».

Hoy nos sumamos desde Claver a los Martes verdes, en un momento de equipo compartimos la lectura de algunos fragmentos de la Encíclica Laudato Sí y hemos iniciado comunitariamente  pequeños gestos que nos posibiliten alimentar la pasión por el cuidado del mundo:  nos apuntamos al consumo de alimentos ecológicos, así que apoyamos al Huerto de Producción Ecológica BioAlverde, que posibilita además la inserción sociolaboral de personas en riesgo de exclusión.

En la Encíclica el Papa Francisco no animaba: «No se trata de hablar tanto de ideas, sino sobre todo de las motivaciones que surgen de la espiritualidad para alimentar una pasión por el cuidado del mundo. Porque no será posible comprometerse en cosas grandes sólo con doctrinas sin una mística que nos anime, sin «unos móviles interiores que impulsan, motivan, alientan y dan sentido a la acción personal y comunitaria»» (Laudato Si’, 216)

» (…) la crisis ecológica es un llamado a una profunda conversión interior. Pero también tenemos que reconocer que algunos cristianos comprometidos y orantes, bajo una excusa de realismo y pragmatismo, suelen burlarse de las preocupaciones por el medio ambiente. Otros son pasivos, no se deciden a cambiar sus hábitos y se vuelven incoherentes. Les hace falta entonces una conversión ecológica, que implica dejar brotar todas las consecuencias de su encuentro con Jesucristo en las relaciones con el mundo que los rodea. Vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa, no consiste en algo opcional ni en un aspecto secundario de la experiencia cristiana.» (LS, 217)

«Sin embargo, no basta que cada uno sea mejor para resolver una situación tan compleja como la que afronta el mundo actual. Los individuos aislados pueden perder su capacidad y su libertad para superar la lógica de la razón instrumental y terminan a merced de un consumismo sin ética y sin sentido social y ambiental. A problemas sociales se responde con redes comunitarias, no con la mera suma de bienes individuales: «Las exigencias de esta tarea van a ser tan enormes, que no hay forma de satisfacerlas con las posibilidades de la iniciativa individual y de la unión de particulares formados en el individualismo. Se requerirán una reunión de fuerzas y una unidad de realización». La conversión ecológica que se requiere para crear un dinamismo de cambio duradero es también una conversión comunitaria.» (LS, 219)

Conscientes de que la conversión ecológica requiere una dimensión de transformación personal, pero también de acciones comunitarias, iniciamos esta iniciativa en clave de pequeños gestos que nos ayudan a recordar que es posible.